La marcha de los piecitos

La marcha de los piecitos
La marcha de los piecitos

miércoles, 6 de mayo de 2009

La marcha de los piecitos

Acabo de ver noticias sobre la marcha realizada a favor del aborto (“terapéutico”, como se llama en este caso). No voy a entrar en detalles sobre la Constitución, quiénes apoyan o no, quiénes pagaron a favor o en contra (he oído tantas versiones…). Prefiero irme a lo básico.

El niño que muere dentro del vientre materno va a parar al mismo lugar a donde van los que mueren luego de nacer. Los brazos de Jesús reciben toda criaturita, no importa su tamaño o nombre impuesto por la ciencia: embrión, feto o producto (para los que no lo saben, el bebé dentro de la matriz y próximo a nacer se llama “producto”).

Cuando tuve mi sonografía para ver el estado de mi embarazo de tres meses, descubrí que, aún sin yo sentirlo, mi niño brincaba y daba vueltas en su propio circo, sin siquiera pedirme permiso. Allí confirmé lo falso que es aquello de que “cada mujer es dueña de su propio cuerpo”.

Primero: ¿Cómo es posible que yo sea dueña de un cuerpo del que ni siquiera fui creadora?, mucho más aún ¿cómo es posible que yo sea dueña de un cuerpo que sólo me utiliza como envase para crecer, y que incluso puede llegar a tener un tipo de sangre diferente al mío?

Ciertamente no todos los embarazos son deseados, y muchos son más que rechazados. En el caso de esta marcha, se habla de proteger la vida de una mujer en riesgo por un embarazo, pero poniendo en riesgo la vida del niño por nacer (como si una de las dos vidas tuviera mayor valor que la otra).

Conozco muy de cerca el caso de mi amiga a quien llamaré Margarita. Su primer y segundo embarazos fueron muy difíciles debido a problemas de salud que ella padecía. Quiso Dios que se embarazara de nuevo. Las dolencias y el peligro aumentaron desde las primeras semanas de gestación, haciendo muy lógica la idea de interrumpir su embarazo. Su doctor así lo sugirió, con la certeza médica de que de todas formas el niño no sobreviviría.

Ella muy valientemente le dijo a su doctor: “Dios ha querido que yo tenga este niño, aún bajo estas condiciones. Él tiene un propósito para hacernos pasar por esto y tiene todas las herramientas necesarias para que mi hijo y yo estemos a salvo hasta el término de mi embarazo. Pero aún si entre sus planes estuviera que mi hijo y yo nos fuéramos juntos a su presencia, pues lo aceptamos. Mientras tanto no permitiré que se toque a mi hijo”.

Los días siguieron con varios internamientos, hemorragias frecuentes y abundantes, hasta que a las 32 semanas ocurrió la peor crisis. El doctor hizo una cesárea de emergencia y así nació “Isaías”. El primer sorprendido de que todo saliera bien fue el doctor. (¡Me gusta cuando Dios sorprende a la ciencia!). Siendo Isaías de un año (hoy tiene casi tres), estuvo en un grupo donde oraban por una pareja que tenía amenaza de aborto. Cuando dijeron “vamos a orar” el primero que levantó los brazos fue el propio Isaías.

Otro evento que conozco es el siguiente: Estaba la Madre Teresa de Calcuta hablando sobre el aborto, cuando un enfermo de SIDA, airado por su mortal enfermedad, le inquirió: “Y usted, ¿por qué no le habla a su dios y le reclama el descubrimiento de la vacuna contra el SIDA?”. La Madre con su habitual serenidad respondió: “Ya lo hice y Dios me respondió que ha tratado de enviar al científico de tal hazaña varias veces, pero que no lo hemos dejado nacer”.

Mientras la marcha avanza bajo el bravo sol de hoy, y es vista desde distintos puntos del mundo, mis amigos Verónica y Wi-hen me llaman gritando de alegría pues el bebé que van a tener es una hembrita. ¿Quién marcha conmigo para celebrarlo?

miércoles, 29 de abril de 2009

14 años

Parecen muchos años, pero cuando se han pasado al lado de la persona más maravillosa del mundo, ni cuenta que te das! Hoy hace 14 años que me fui de la casa (con el favor de Dios, claro!) con un hombre que no pensé merecer jamás. El camino ha sido diverso, pues de haber sido llano, hubiese sido muuuy aburrido. Esa diversidad nos ha hecho valorar mucho lo que tenemos y sobre todo lo que somos.

En fin, hoy es mi aniversario de bodas con Ramón José Zapata Collado, entonces, si lo ven por ahí, no lo toquen, yo lo vi primero ... así que es mío!!!

martes, 28 de abril de 2009

Nadie como tú, Señor

Cuando pienso en la colosal cantidad de agua que guarda el mar, los kilómetros que tiene la tierra en su profundidad, y la maravilla de ver una panza abultada por una nueva vida, no puedo más que sentirme pequeñita y reconocer tu majestad y soberanía, Señor.

Sólo tú lo llenas todo, mi Dios. Sólo tu amor es bálsamo que sana heridas, restaura lo perdido y repara lo dañado. Sólo tu entrega en la cruz fue capaz de darnos el visado definitivo al cielo. Desde mis rodillas y mi pequeñez pienso, cómo se puede agradecer tanto?

Lo digo y lo digo!

Se acuerdan de aquel pollito que levantó una patita y le gustó tanto que levantó la otra y se cayó? El chiste es muy malo, pero se parece mi situación. Después de inaugurar mi primer blog www.tialissette.blogspot.com he querido publicar cosas que quiero expresar pero que no van para nada acorde con mis tejidos. Entonces decidí abrir otro blog.

En él pienso desahogar todo lo que quiero decir, sin ánimo de marear a nadie con palabrerías (señores, la gente que habla mucho marea, y el escribe mucho y vacío también!).

Así que aquí voy de nuevo. A partir de ahora, si algo me gusta, si algo me molesta, si vi algo interesante o gracioso, no lo pienso más ... y lo digo!